Search on this blog

Search on this blog

Contáctanos

677 576 382

La terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares) es una herramienta terapéutica cada vez más utilizada en psicología para trabajar experiencias difíciles que siguen generando malestar en el presente.

Aunque comenzó utilizándose principalmente para el tratamiento del trauma y el trastorno de estrés postraumático, hoy en día también se emplea en muchas otras dificultades emocionales.

¿Qué es la terapia EMDR?

La terapia EMDR fue desarrollada por la psicóloga Francine Shapiro en los años 80 como un tratamiento para personas que habían vivido experiencias traumáticas.

Con el tiempo, su uso se ha ampliado y actualmente puede ser útil en casos como:
• experiencias traumáticas o muy dolorosas
• ansiedad
• ataques de pánico
• baja autoestima
• fobias
• duelo
• depresión
• dificultades en las relaciones
• trastornos de la alimentación
• adicciones, entre otros

Su objetivo no es solo “hablar de lo que pasó”, sino ayudar a que el cerebro pueda procesar adecuadamente recuerdos, emociones y sensaciones que han quedado “atascados” y siguen afectando en el día a día.

En muchas ocasiones, cuando vivimos algo muy impactante o difícil, nuestro sistema emocional no consigue integrarlo del todo. Eso puede hacer que ciertos recuerdos sigan activándose con mucha intensidad, como si el malestar siguiera presente.

La terapia EMDR busca precisamente facilitar ese procesamiento para que la experiencia deje de vivirse con la misma carga emocional.

¿Cómo funciona una sesión de EMDR?

Cada proceso terapéutico es diferente, pero una sesión de EMDR suele durar entre 60 y 90 minutos, dependiendo de las necesidades de cada persona y del momento del tratamiento.

Aunque cada profesional adapta la intervención al caso, normalmente el trabajo con EMDR sigue varias fases.

1. Evaluación y comprensión del caso

Antes de comenzar, es importante conocer bien la historia de la persona, el motivo de consulta y los objetivos terapéuticos.

En esta primera parte se exploran las experiencias vividas, los síntomas actuales y aquellos aspectos que pueden estar manteniendo el malestar. Esto permite diseñar un plan de trabajo individualizado y respetuoso con el ritmo de cada paciente.

2. Preparación y recursos

Antes de abordar recuerdos difíciles, la persona aprende junto al terapeuta herramientas para sentirse más segura y regulada durante el proceso.

En esta fase pueden trabajarse recursos como:
• técnicas de relajación
• respiración
• visualización guiada
• estrategias de regulación emocional
• ejercicios de atención plena

Esta parte es especialmente importante, porque ayuda a que la persona se sienta más preparada y con mayor sensación de control.

3. Identificación del recuerdo o experiencia a trabajar

Después, se elige junto al terapeuta cuál será el recuerdo, situación o experiencia que se va a abordar.

No siempre se trabaja únicamente con “grandes traumas”. A veces también se interviene sobre experiencias que, aunque puedan parecer pequeñas desde fuera, han dejado una huella emocional importante.

4. Reprocesamiento del recuerdo

Esta es una de las fases más características de la terapia EMDR.

Durante el proceso, la persona se centra brevemente en el recuerdo o malestar mientras sigue una estimulación bilateral, que puede realizarse de diferentes maneras, por ejemplo:
• siguiendo con la mirada los movimientos de la mano del terapeuta
• escuchando sonidos alternos en cada oído
• mediante pequeños toques alternos

Este procedimiento ayuda al cerebro a reprocesar la experiencia de una forma más adaptativa.

Con el tiempo, muchas personas notan que el recuerdo sigue existiendo, pero ya no les impacta con la misma intensidad emocional, ni activa las mismas sensaciones físicas o pensamientos negativos.

5. Trabajo con pensamientos, emociones y sensaciones corporales

A lo largo del proceso, también se exploran las emociones, ideas y sensaciones físicas que aparecen.

Muchas veces, detrás de una experiencia dolorosa quedan asociadas creencias como:
• “no soy suficiente”
• “no estoy a salvo”
• “fue mi culpa”
• “no tengo control”

En terapia, estas creencias pueden trabajarse para que la persona pueda construir una vivencia más integrada, compasiva y realista de sí misma y de lo ocurrido.

6. Integración de recursos positivos

Cuando el recuerdo se ha procesado adecuadamente, se refuerzan recursos internos y creencias más saludables.

Por ejemplo, se puede trabajar para que la persona conecte con ideas como:
• “ahora estoy a salvo”
• “puedo cuidarme”
• “tengo recursos”
• “soy capaz de afrontar esto”

Esto ayuda a consolidar el trabajo realizado y a favorecer una mayor sensación de bienestar y estabilidad.

7. Cierre de la sesión

Al final de cada sesión, se revisa cómo se encuentra la persona y se proponen pautas de autocuidado para los días siguientes.

En ocasiones, también se sugieren pequeños ejercicios o indicaciones para acompañar el proceso entre sesiones.

¿La terapia EMDR es adecuada para todo el mundo?

No siempre se empieza a trabajar directamente con recuerdos traumáticos. En muchos casos, primero es necesario fortalecer recursos, crear seguridad y avanzar poco a poco.

Por eso, una de las claves de la terapia EMDR es que se adapta al momento y a las necesidades de cada persona. No se trata de revivir el sufrimiento, sino de poder trabajarlo de una manera acompañada, segura y respetuosa.

¿En qué puede ayudarte?

La terapia EMDR puede ser especialmente útil si sientes que hay experiencias del pasado que todavía te afectan en el presente, o si notas que determinadas emociones, reacciones o bloqueos aparecen “sin entender muy bien por qué”.

A veces, detrás de la ansiedad, la inseguridad, la culpa, el miedo o la dificultad para relacionarnos, hay experiencias que no han podido procesarse del todo.

Trabajarlas en terapia puede ayudarte a comprender mejor lo que te ocurre, aliviar el malestar y recuperar una mayor sensación de equilibrio.

Podemos ayudarte

Si tienes dudas sobre si la terapia EMDR puede encajar contigo o con tu situación, estaremos encantados de orientarte.

Contacta con nuestro equipo y valoraremos contigo cuál puede ser el enfoque terapéutico más adecuado para tu caso.

Pilar