Terapia infanto-juvenil
(Terapia de juego)
En la infancia y adolescencia, el juego es una forma natural de expresión.
A través de la terapia de juego, los niños pueden comunicar emociones, miedos y experiencias que a veces no saben poner en palabras. Se trabajan dificultades como ansiedad, problemas de conducta, baja autoestima, cambios familiares o dificultades escolares. El espacio terapéutico les ayuda a desarrollar recursos emocionales y fortalecer su seguridad interna. También se acompaña a las familias para favorecer cambios positivos en el entorno.